El fin de semana pasado estuve en la ciudad de Angol, Chile, en una asignación de AmeriCares, organización humanitaria estadounidense. Fué la última visita al hospital de campaña que AmeriCares donó a la ciudad de Angol gracias al aporte financiero de la Fundación GE y Metlife. La asignación consistió en documentar las seis carpas modulares que alojan las secciones de maternidad y pediatría del hospital público de la ciudad que sufrió serios daños durante el gran terremoto del 27 de febrero.
Como dije, fué mi tercer viaje a Angol, un pueblo de aproximadamente 50.000 personas ubicado al lado del Parque Nacional Nahuelbuta. En la primera visita, los daños del terremoto estaban a la vista al caminar por cualquier calle del centro; habían pilas de ladrillos y escombros en las aceras en frente de edificios y casas que tenían grietas a través de los muros. Tenía un aire de ser un pueblo que ha sido sacudido ferozmente y luego de un mes despues del terremoto aun existen escombros para retirar de las estructuras colapsadas.
Mi trabajo entonces fue documentar los técnicos de BluMed, la compañía que fabricó el hospital de campaña, quienes dirigieron a un pequeño equipo de reclutas militares chilenos para realizar rápidamente el armado de las carpas.
La segunda visita fue un par de meses después y Angol comenzaba a retomar su ajetreo citadino como capital de la provincia de Malleco. La vida parecía volver a la normalidad a pesar de las extensas áreas cercadas por riesgo de derrumbe y las nuevas construcciones para reponer los edificios caídos. Para mí sorpresa y la de Claudia (mi querida asistente y prometida), el local de pizza que habíamos disfrutado en la primera visita había sido demolido y solo unas placas de zinc actuaban de barrera escondiendo el espacio vacío de los transeúntes y a la vez dividiendo la propiedad con sus vecinos. Habíamos comido en un lugar inseguro y listo para demolición… y vivido para contarlo!. En esta visita nos encargamos de documentar el hospital para su inauguración, mientras las figuras locales importantes se reunían con el staff de AmeriCares para discutir el presente y futuro de la donación.
La última visita del fin de semana apuntaba a fotografiar, filmar, entrevistar y recolectar material multimedia del hospital de campaña en acción en casi su total capacidad. Unos pocos equipos estaban aún en trámites de envío, sin embargo, los bebés estaban naciendo y el equipo médico hacía su trabajo, e incluso a requerimiento de las necesidades de la localidad una de las alas del hospital había sido transformada en una unidad para enfermos críticos.
Abajo, una breve selecciónde imágenes tomadas en el hospital de campaña de Angol, de los departamentos de Maternidad, Pediatría, y Unidad de Enfermos Críticos.